Aspartamo y edulcorantes: los "falsos azúcares" de productos aligerados que engordan

El aspartamo, la stevia y otros edulcorantes no tienen el efecto adelgazante prometido en los comerciales. En lugar de promover la pérdida de peso, están asociados con un mayor riesgo de engordar y tener obesidad a largo plazo.

Uno de cada cinco franceses consume productos a base de aspartamo al menos una vez a la semana. Al otro lado del Atlántico, la tendencia es aún más marcada: el 30% de la población la absorbe todos los días.

El argumento clave de estos productos: limitar el consumo de azúcar y, por lo tanto, el aumento de peso. Pero nada en la literatura científica parece confirmar esta afirmación. Es todo lo contrario.

Falsos promesas

A diferencia de las promesas en las etiquetas de los productos que los contienen, los edulcorantes no ayudan a perder peso. Sería lo contrario, según un estudio reciente publicado por Obesity Facts y una revisión de 37 estudios de la literatura científica publicada en el Canadian Medical Association Journal: a largo plazo, los productos livianos promueven el aumento de peso. Cuanto más dura el consumo, más fuerte es el vínculo.

Argumento puramente de marketing

Las marcas que comercializan este tipo de bebidas y productos juegan con un hecho científicamente comprobado: el azúcar engorda. Al ofrecer refrescos sin azúcar, inducen al consumidor a pensar que es necesariamente bueno para su salud.

Pero no es porque una proposición es verdadera que su opuesto sea verdadero. De hecho, el azúcar se reemplaza por edulcorantes: aspartamo, sucralosa u otros, y el consumo de "productos ligeros" es, en última instancia, más importante.

Quiero mas azucar

Otra hipótesis presentada por los investigadores es que los edulcorantes aumentan la sensación de hambre. Por lo tanto, el consumidor anhelaría más azúcar o grasa al consumir bebidas "ligeras". Él picaría más.
La microbiota, o flora intestinal, también se ve perturbada por estos refrescos. Consecuencia: se favorecería la diabetes y aparecería más fácilmente que con el consumo normal de azúcar.

Y los efectos nocivos de los edulcorantes no se detienen allí. La revisión de la literatura también destaca un vínculo con los trastornos metabólicos. Para cada porción diaria, el riesgo relativo de diabetes aumenta en un 3%.

Moraleja: mire las etiquetas, ya que algunos edulcorantes no aparecen bajo sus nombres reales.