Un cigarrillo es suficiente para volverse dependiente

El 69% de los que intentaron fumar continuaron diariamente. Este es el resultado de un estudio británico. En Francia debe ser peor ya que nuestro país tiene un triste récord en Europa: tiene el mayor número de adolescentes fumadores. Es en la intimidad del cerebro que debemos encontrar la explicación.

Para entender cómo se produce la adicción, debemos entrar en la privacidad de nuestro cráneo. Y lo que los investigadores han descubierto es sorprendente: hay en nuestro cerebro una especie de circuito de recompensa que se activa tan pronto como algo nos hace felices: un dulce, una compra o hacer el amor ...

Al activar este centro libera sustancias que inducen esta sensación de placer. Pero estas sustancias se destruyen rápidamente. Por contra, la nicotina y todos los demás componentes del tabaco mantendrán una secreción constante de estas sustancias de satisfacción y, por lo tanto, nos llevarán a buscar constantemente este estado. Esto explica el lado antidepresivo de los cigarrillos que muchos no querían reconocer, pero también las fallas de los sustitutos de la nicotina que por sí solos no son suficientes para dejar de fumar.

En cuanto a los jóvenes, estos mecanismos de satisfacción están aún más arraigados en sus cerebros porque corresponden a las primeras experiencias placenteras. De hecho, es entre 15 y 25 años que el circuito de la recompensa es el más despierto, el más sensible y, por lo tanto, el más frágil. Entonces, cuanto antes comience, más dependiente será el cerebro. Los especialistas llegan a la triste conclusión: 2 cigarrillos al día a los 15 años durante unos meses son suficientes para cambiar a la dependencia.

Proust nos lo había dicho. Pero solo habló de madeleine.

Un estudio inglés recién publicado en la revisión "Nicotine and Tobacco Research" lo confirma y muestra que la tasa de concordancia entre el primer cigarrillo y el tabaco diario es muy alta. 69%!

¿Por qué es tan difícil para algunos dejar de fumar?

Es a esta pregunta mil veces debatida, donde la voluntad no está sola en cuestión, que la investigación intenta responder. Los primeros resultados explican esta dificultad. También entienda, los malos resultados de los ensayos para dejar de fumar con un 80% de recaída a un año a pesar del parche de encías y otros medicamentos.

En primer lugar, no solo es la nicotina la que crea dependencia: en el humo, miles de otros agentes aromatizantes como el regaliz, azúcares, mentol o amoníaco favorecen la instalación y el mantenimiento de la dependencia. Peor aún, para algunos científicos, estos humos agradables aumentarían el potencial de adicción a la nicotina. Y esta propiedad estaría más marcada en algunos que en otros, donde el tabaco sería tan atractivo como la heroína, la cocaína o el alcohol.

Vídeo: Así se transforma el pulmón de un fumador (Noviembre 2019).