Los niños que crecen en contacto con la naturaleza son mejores en su cabeza

Las personas que a menudo han experimentado la naturaleza durante su infancia tienen menos probabilidades de sufrir depresión o ansiedad en la edad adulta.

Los beneficios del aire libre en nuestra salud ya no se pueden probar. Pero según un nuevo estudio realizado en cuatro ciudades europeas y publicado en el International Journal of Environmental Health, la exposición a la naturaleza durante la infancia podría pasar a la edad adulta. Específicamente, los adultos que crecieron cerca de áreas verdes tendrían mejor salud mental que los adultos de áreas urbanas.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores realizaron un estudio epidemiológico basado en un cuestionario completado por 3585 adultos de entre 18 y 75 años. Los participantes informaron información sobre su infancia, incluida la frecuencia de su contacto con la naturaleza. También fueron sometidos a una prueba psicológica para evaluar su estado de salud mental.

Los voluntarios que informaron tener poco contacto con la naturaleza cuando eran niños fueron aquellos con las tasas más altas de depresión o ansiedad. El ruido y las multitudes, típicas de las grandes ciudades, se han identificado como causas probables de estos síntomas.

Mejorar el acceso a espacios naturales en las ciudades.

Realizado por científicos del Instituto para la Salud Global en Barcelona (España) y la Universidad de Maastricht (Países Bajos), el estudio también muestra menos sensibilidad a la naturaleza entre los adultos que crecieron en las ciudades. Aunque el estudio tiene ciertas limitaciones, en particular debido al hecho de que estos datos se obtuvieron de informes personales y que los recuerdos de la infancia pueden estar sesgados, los autores del estudio insisten en la necesidad de Mejorar el acceso a espacios verdes para niños y adultos.

"Muchos niños en Europa llevan un estilo de vida en interiores, por lo que sería deseable hacer que los entornos naturales al aire libre estén disponibles, sean atractivos y seguros para que jueguen", dice Mark Nieuwenhuijsen, coautor de Estudio y Director de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud (ISGlobal).

En febrero pasado, un estudio danés realizado por la Universidad de Aarhus y publicado en la revista estadounidense PNAS presentó resultados similares. Según esta investigación, los niños que crecen en un entorno verde tienen hasta un 55% menos de probabilidades de desarrollar trastornos mentales cuando alcanzan la edad adulta.