Grecia: un bebé nace de tres padres diferentes

Un bebé nació gracias al óvulo de un donante en el que se implantó el ADN de la madre infértil. Esta es la primera vez que este tipo de operación se realiza en un caso de infertilidad.

Un bebé, tres padres: la ciencia ha hecho esto posible. Un niño pequeño nació en Grecia, el martes 9 de abril, de tres padres diferentes. El ADN de la madre, infértil, se implantó en el óvulo de un donante que fue fertilizado por el esperma del padre. El niño ahora goza de buena salud.

Transferencia materna del huso

La madre del bebé, una mujer griega de 32 años, había realizado varios intentos de fertilización in vitro, que fracasaron en parte debido a la mala calidad de sus óvulos. Un equipo de médicos griegos y españoles llevó a cabo este diseño médico algo peculiarmente asistido en el centro médico del Instituto Griego de Vivo (FIV). Era la única forma en que la madre podía transmitir su herencia genética a su bebé. Extrajeron material genético que contiene cromosomas de la madre y luego los transfirieron al óvulo de un donante. Después de la fertilización con el gameto del padre, el óvulo fue implantado en el útero de la madre. Este método innovador se llama "transferencia de huso materno".

Algunos doctores se preocupan

Los médicos detrás de esta operación se felicitan a sí mismos. En una declaración, el presidente de la FIV, Dr. Psathas, dijo: "Hoy, por primera vez en el mundo, el derecho inalienable de una mujer a convertirse en madre con su propio material genético se hace realidad". Esta es la primera vez que el método se ha utilizado para trastornos de fertilidad. En abril de 2016, los médicos mexicanos recurrieron a él para prevenir la transmisión de una enfermedad. La madre tenía el síndrome de Leigh y se lo transmitió a dos de sus hijos que murieron. La técnica le permitió dar a luz a un niño no enfermo.

Si el Dr. Psathas está satisfecho con una "revolución en la reproducción asistida", otros médicos son más escépticos. en El guardiánEl profesor de la Universidad de Oxford, Tim Child, dice: "Los riesgos de la técnica no se conocen completamente, aunque se consideran aceptables si se usan para tratar la enfermedad mitocondrial, pero no en esta situación". El caso plantea problemas éticos que están lejos de resolverse.