Un sensor de presión implantable y biodegradable.

Los ingenieros de UConn han creado un sensor de presión biodegradable e implantable que ayuda a los médicos a controlar la presión de los órganos durante enfermedades como la hipertensión pulmonar o intracraneal.

Los médicos están cada vez menos solos. Un grupo de ingenieros trabajó en un sensor que le permite al profesional seguir constantemente a su paciente con hipertensión pulmonar o intracraneal. El pequeño sensor flexible consta de materiales que ya se han utilizado y validado en suturas quirúrgicas, injertos óseos o implantes médicos. Está diseñado para reemplazar los sensores de presión implantables ya existentes pero potencialmente tóxicos. De hecho, estos sensores deben retirarse después del uso, lo que supone una nueva intervención, prolongando su tiempo de recuperación y aumentando el riesgo de infección.

Esto es solo el comienzo

Para garantizar la tolerancia del sensor, los investigadores lo implantaron en un mouse. Los resultados mostraron una inflamación menor después de que se insertó el sensor, y el tejido circundante volvió a la normalidad en cuatro semanas.

Uno de los mayores desafíos del proyecto fue lograr que el material biodegradable produjera una carga eléctrica cuando estaba bajo presión, un proceso conocido como efecto piezoeléctrico.
Eli Curry, uno de los estudiantes del estudio, encontró la solución cuando pudo transformar con éxito los componentes del sensor en un material piezoeléctrico, acercándose así al objeto potencialmente revolucionario: "Imagine que el sensor se implanta en el cerebro y que la electrónica que lo acompaña se retira del tejido cerebral y se implanta debajo de la piel, detrás de la oreja. Solo un tratamiento menor para quitar la electrónica sin preocuparse por un contacto directo entre el sensor y un tejido cerebral blando."