Marihuana, alcohol y éxtasis: la sexualidad bajo influencia

El alcohol, la marihuana y el éxtasis tienen efectos muy diferentes sobre la sexualidad. Van desde la atracción hasta el deseo repentino y la disfunción sexual.

El alcohol, la marihuana y el éxtasis se encuentran entre las sustancias más abusadas entre los jóvenes. Aunque ha habido una amplia investigación sobre el hecho de que tenderían a conducir a un comportamiento sexual riesgoso, pocos estudios se han centrado en los efectos sexuales específicos de estas diferentes sustancias.
Un estudio reciente ha demostrado que, en comparación con la marihuana, el alcohol y el éxtasis están más fuertemente asociados con una exacerbación de los sentimientos sexuales percibidos, incluida la atracción, el deseo sexual y la confianza en la sociedad.
Los resultados de este estudio sobre el alcohol son consistentes con investigaciones previas sobre los efectos sociales del consumo de alcohol, lo que desencadena una mayor sensación de autoaceptación y ansiedad social.

Efectos paradójicos

En comparación con el alcohol y la marihuana, el éxtasis, también conocido como la "droga del amor", se asocia con una mayor intensidad sexual, una mayor duración de las relaciones sexuales y una mayor intensidad de fumar. orgasmo, según un estudio comparativo publicado en Journal of Psychology and Sexuality.
Paradójicamente, si bien el alcohol y el éxtasis pueden aumentar el deseo sexual, estas sustancias dificultan el desempeño sexual de los hombres. El alcohol puede adormecer el cuerpo, lo que puede retrasar o prevenir el orgasmo: la impotencia es común, a pesar de la creciente sensibilidad del cuerpo a las drogas.
Más allá de las sensaciones y el rendimiento físico, entra en juego la cuestión de la lucidez.

Los arrepentimientos post-sexuales siguen siendo los más comunes después del consumo de alcohol (31%) en comparación con el éxtasis (13%) y la marihuana (7%). En resumen, para su bienestar, incluso sexual, no dude en dejar de lado este tipo de sustancia.