El consumo de alcohol es un flagelo que no escapa al prisma social.

Un estudio reciente analiza los patrones de consumo de alcohol y la mortalidad cardiovascular por estado socioeconómico. El análisis se centró en la salud de la población noruega.

Las personas socialmente desfavorecidas tienden a experimentar más daños personales cuando se exponen al alcohol que aquellos que están en mejor situación. El alcohol tiene múltiples efectos en el sistema cardiovascular, tanto potencialmente dañino como protector.
Los investigadores han examinado la relación entre los patrones de consumo de alcohol y la mortalidad por enfermedades cardiovasculares por estado socioeconómico de los individuos. Los datos de los registros nacionales obtenidos se analizaron comparando estos 2 grupos, teniendo en cuenta otros factores como la edad, el sexo, el tabaquismo, la actividad física, el índice de masa corporal, los triglicéridos, diabetes, historia de enfermedad cardiovascular e historia familiar de enfermedad coronaria.

Un estudio muy amplio y un seguimiento prolongado.

Los análisis se realizaron en toda la muestra y según las categorías socioprofesionales, superior, media y baja. Un total de 8.435 muertes por enfermedad cardiovascular ocurrieron durante los 17 años de seguimiento en este grupo de personas.
En comparación con el consumo poco frecuente (menos de una vez al mes), el consumo moderadamente frecuente (2 a 3 veces por semana) se asocia con un riesgo paradójicamente menor de mortalidad.
Además, un consumo moderado pero regular es más protector contra el riesgo de enfermedad cardiovascular que un consumo poco frecuente. Esta asociación fue más marcada entre los participantes en casos de alto nivel socioeconómico.

Por otro lado, el consumo alto y frecuente ("consumo excesivo de alcohol") se asocia con un mayor riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular, sin un cambio neto en el estado socioeconómico.

Vídeo: Consumo de alcohol (Diciembre 2019).