¿Por qué la sauna es buena para tu salud?

Los científicos finlandeses han demostrado que el uso regular de la sauna tiene beneficios para la salud. Explicaciones.

Durante 2000 años, pasar tiempo en una sauna ha sido un placer casi diario para los finlandeses. En los países del Magreb, los baños de sudor seguidos de duchas frías son parte de la higiene esencial. En Francia, la práctica es más reciente, pero está creciendo cada vez más en los pabellones deportivos. Y por una buena razón: sudar en una cabaña de madera calentada a 80 °, refrescarse en una ducha fría y reiniciar el proceso varias veces tiene efectos beneficiosos para la salud. Esto es revelado por un estudio realizado por científicos de la Universidad del Este de Finlandia.

El grupo de investigación investigó los mecanismos fisiológicos mediante los cuales la exposición al calor de la sauna puede influir en la salud. Producido en 100 sujetos en el proyecto "Sauna y Salud Cardiovascular", este estudio proporciona una nueva visión de los cambios que ocurren en el cuerpo humano durante y después de una sesión de sauna de 30 minutos.

¿La sauna, el nuevo deporte?

Como señala el artículo, publicado en la revista Journal of Hypertension, la relajación vascular se midió desde la arteria carótida y femoral antes de la sauna, a la salida de la sauna y después de 30 minutos de recuperación. Los científicos han descubierto que después de media hora de sauna, la presión arterial sistólica promedio de los analizados aumentó de 137 mmHg a 130 mmHg y su presión arterial diastólica de 82 mmHg a 75 mmHg.

La velocidad media de la onda del pulso carotídeo-femoral, que es un indicador de cumplimiento vascular, fue de 9.8 m / s antes de la sauna y 8.6 m / s después. En resumen, 30 minutos de sauna reducen la presión arterial y aumentan el cumplimiento vascular, así como la frecuencia cardíaca. Al igual que la práctica de una actividad física de intensidad media. En investigaciones anteriores, los científicos ya habían descubierto que ir a una sauna regularmente reduce el riesgo de enfermedad coronaria, muerte súbita, presión arterial alta, enfermedad respiratoria, enfermedad de Alzheimer y demencia.