Ataque de ansiedad o pánico en lugares públicos: ¿es agorafobia?

La agorafobia es el miedo a los lugares donde sería difícil encontrar ayuda y seguridad si sucediera algo y no el miedo al lugar como tal.

Entre las fobias más comunes, la agorafobia es un trastorno de ansiedad muy a menudo relacionado con el ataque de ansiedad. Aunque afecta a menos de una de cada 50 personas, a menudo no se trata lo suficiente mientras existen soluciones.

El miedo a los lugares públicos en general.

A menudo considerada erróneamente como el miedo a la multitud, la agorafobia es sobre todo el miedo a frecuentar espacios de los que no se puede escapar o ser rescatado fácilmente. El agorafobo teme tener que encontrarse en un lugar donde tendrá dificultades. Es el miedo a no poder ser rescatado o ayudado en un lugar más que el lugar en sí. En la misma persona, los lugares fobogénicos son a menudo múltiples.
Con la evolución de la enfermedad fóbica, aparecen "comportamientos de evitación" y el agorafobo tiene dificultades cada vez más importantes para frecuentar lugares cerrados como el metro, el transporte público, los centros comerciales, el cine, El avión o el ascensor.

Una ansiedad incontrolada

La agorafobia y los "ataques de pánico", también conocidos como "ataques de ansiedad", están estrechamente relacionados. El agorafóbico siente el miedo de sufrir un ataque de pánico. La ansiedad aparece cuando te sientes atrapado, sofocado o amenazado en un lugar ocupado. A veces, incluso antes, cuando la persona imagina solo subirse a un tren o un avión, por ejemplo.
Los temblores, las dificultades respiratorias, la sudoración, la taquicardia o el vértigo invaden el agorafóbico, que piensa en una sola cosa: escapar. Este miedo se vuelve cada vez más importante y crea una verdadera desventaja en la vida cotidiana.

Terapia conductual para ayudar a la agorafobia

Como todos los otros trastornos de ansiedad, la agorafobia se trata con psicoterapia basada en ejercicios imaginativos de situaciones angustiantes, y luego con una situación concreta. ¡Este tipo de terapia conductual es un éxito en el 80% de los casos!
Un estilo de vida saludable, una dieta equilibrada, un sueño regular, el desalojo de café, alcohol o sustancias estimulantes, también contribuyen a la reducción de la ansiedad y los ataques de pánico. Solo una atención integral a largo plazo puede sentirse libre nuevamente y aliviar su sufrimiento.